¿Cuál es la Historia?

Narrativas de lo que acontece ahora mismo

Supervivencia del comercio de proximidad en Bilbao

Comercio de proximidad

No hay nada que estimule más la imaginación de un politicastro municipal que la épica del comercio de proximidad: tenderas del barrio, recuerdos de la infancia, la eterna lucha de David contra Goliath (léase las pérfidas grandes superficies). Sí, es cierto que a la hora de la verdad, el Ayuntamiento abrasa con normativas e impuestos a este heróico reducto familiar de la economía de mercado. Por postureo que no quede. Aquí no vamos a escribir un nuevo capítulo en este género literario de las alabanzas al pequeño comercio. Más que aplausos a las ocho, lo que interesa es conocer las causas de que aun haya tantos negocios abiertos, tras una década en la que han desaparecido más de 7.000 establecimientos en una ciudad mediana como Bilbao. No solo por interés científico, también para dar ideas útiles a los pequeños empresarios que aun siguen en la brecha.

Tiendas de electrodomésticos e iluminación, mercerías, ferreterías, colmados, kioskos, panaderías, establecimientos de ultramarinos, ropa, menaje de cocina y otros negocios por el estilo sobreviven gracias a una afortunada combinación de circunstancias. Ubicación, alquileres bajos, propiedad del local y una visibilidad consolidada por la tradición familiar o el recuerdo contribuyen a mantener a algunos negocios por encima del umbral de rentabilidad. Mientras la insaciable presión normativa y fiscal de las administraciones públicas no avance, los que hacen caja a fin de mes tienen más posibilidades de salir adelante.

Además de esto, cuenta la profesionalidad. Todos hemos conocido una época en la que entrar en las tiendas de Bilbao no era la experiencia más grata del mundo. Propietarios que no te hacían ni caso, dependientas bordes, incompetencia generalizada… Hoy todo eso es impensable. Entres donde entres, puedes tener la seguridad de que te atenderán con una amabilidad exquisita, aunque solo hayas ido a comprar una bombilla.

Menos conocido aun es un factor de importancia crucial, pero que todavía no se tiene en cuenta como debiera, y a veces, por desgracia, ni siquiera llega a entenderse como factor económico clave en el funcionamiento de cualquier empresa: la acertada gestión del capital circulante. Cuanto más velozmente rotan las existencias de un negocio, mayor es su rentabilidad. Bares y restaurantes almacenan productos para unos pocos días y por ello son más rentables que los comercios de ropa y las ferreterías, donde el género puede permanecer acumulado durante años antes de venderse.

Estoy convencido de que una administración inteligente de las existencias es la razón de que algunos establecimientos de proximidad consigan vencer todavía a las grandes superficies. No es tarea fácil. Requiere inteligencia, visión comercial, habilidad en el trato con los proveedores y algunos conocimientos prácticos de Excel, software de contabilidad y estadística. Sin embargo, los pequeños empresarios que consiguen llevar a cabo una gestión acertada del capital circulante, tienen más éxito en su negocio que los que actúan por intuición o inercia generacional.

Leave comment