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La crisis del COBOL

Crisis del COBOL

El lenguaje de programación COBOL ha estado en el corazón de sistemas informáticos críticos durante décadas. Desarrollado en los años 50, ha sido la base de muchas aplicaciones empresariales y bancarias a lo largo del tiempo. Sin embargo, hoy en día, se enfrenta a un inesperado desafío existencial: la escasez de programadores en COBOL. ¿Se acuerdan de aquella película de Clint Eastwood titulada «Space Cowboys»? En ella, la NASA se ve obligada a mandar al espacio a una tripulación de jubiletas para reparar un satélite de los años 70 porque no hay técnicos jóvenes especializados en los sistemas de aquel tiempo. Pues algo parecido sucede ahora mismo, en plena tercera década del siglo XXI, con la crisis del COBOL. La aparición de lenguajes de programación más modernos ha llevado a que la atención se desplace hacia ellos, reduciendo la cantidad de nuevos programadores que aprenden COBOL. Además, la generación de desarrolladores que originalmente trabajaron con COBOL está envejeciendo y retirándose, lo que está dejadon una creciente brecha de know-how.

Esta escasez de habilidades en COBOL se ha convertido en un problema para muchas empresas, especialmente en el sector bancario y empresarial. Numerosos sistemas imprescindibles siguen funcionando sobre aplicaciones escritas en COBOL. La falta de personal capacitado para mantener y modernizar estos sistemas ha generado preocupación. La estabilidad de los sistemas financieros y comerciales depende en gran medida de la funcionalidad continua de aplicaciones escritas en COBOL: bancos, grandes empresas, compañías aéreas, hospitales, ministerios, ejércitos, grandes procesadores de pagos e instituciones públicas dependen de COBOL. Sin temor a exagerar, incluso se podría decir que la civilización moderna se levanta sobre aplicaciones de COBOL que funcionan en grandes ordenadores o mainframes.

Existen otras razones para la tozuda resiliencia de un fósil informático como COBOL, creado a finales de los años 50 por Grace Hopper y otras figuras pioneras de la computación. En principio, sería fácil reemplazar los equipos antiguos por otros nuevos y portar en masa todo lo escrito en COBOL a otros lenguajes de programación «modernos» como Java, C++ o lo que haga falta. Los directovos, sin embargo, no están dispuestos a renunciar a las ventajas de COBOL. COBOL, a pesar de su primitivismo y la escasez de programadores, es seguro, fiable, muy rápido y extremadamente difícil de hackear.

La crisis del COBOL también supone una oportunidad para programadores dispuestos a aprender un lenguaje de programación especializado y altamente demandado. COBOL puede ser vetusto, poco trendy y feo de solemnidad. Pero su relevancia actual resulta indiscutible. Los programadores que se dediquen a aprender y dominar COBOL pueden encontrarse con un mercado laboral ávido de sus habilidades. Aprender COBOL no solo significa una lección inolvidable en el campo de la arqueología informática. También hay mucho dinero en todo este asunto. La demanda de programadores COBOL trae consigo ofertas laborales bien remuneradas, estables y con perspectivas de futuro en empresas que buscan mantener en funcionamiento sus sistemas tradicionales.

Las organizaciones están dispuestas a invertir en talentos que puedan mantener sus aplicaciones COBOL y, al mismo tiempo, actualizarlas para cumplir con los estándares actuales de seguridad y eficiencia. Los programadores COBOL experimentados tienen la ocasión de mejorar sistemas existentes y trabajar en proyectos de modernización, lo que les ofrece un currículo prestigioso y solvente en el mundo de la programación.

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