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Crónicas Emprendedoras

Mujeres que triunfan en tierra de jeques

A veces basta un par de correos electrónicos para definir el temperamento de una persona. Es el caso de Natalia Martínez López de Guereñu, empresaria bilbaína afincada en Kuwait. El 3 de octubre de 2018 me dirige una consulta para un tema relacionado con mi trabajo. Son las 22:51 hora local, y no puedo leer su mensaje hasta las 9:26 del 4 de octubre. Lamentablemente no me es posible antender su petición, ya que se sale de mi ámbito competencial. Pero a vuelta de correo le recomiendo a una colega de profesión, A las 9:40, menos de 15 minutos después, me llega un acuse de recibo dándole las gracias y comunicándome que la gestión está resuelta. Eficacia resolutiva, rapidez, pocas palabras: las habilidades más preciadas en nuestra moderna cultura empresarial de servicios.

Natalia trabaja en un nicho de mercado interesante y poco conocido, que en castellano ni siquiera posee una denominación liberada de toda esa cultura del anglicismo importado que exaspera a los puristas del idioma. Los expertos lo llaman Relocation. En pocas palabras: significa echar un cable a directivos y profesionales de alto nivel que, por razones de la empresa, de tipo diplomático o de otra clase, se ven obligados a desplazarse durante algún tiempo a los Emiratos: Kuwait, Qatar, Dubai, Bahrein. Esto, que en principio suena trivial, no lo es tanto cuando consideramos que el destino de los desplazados -en la jerga del sector también llamados Expats– no es un país occidental como Estados Unidos o Alemania, sino una sociedad extraña, marcada por la religión y las costumbres tribales, en la que usos culturales del medievo coexisten en tensa y no siempre bien gestionada armonía con la alta tecnología, rascacielos de 800 metros de altura, deportivos Ferrari y Lamborghini y otros elementos típicos de la modernidad.

Después está el idioma árabe. Usted ya tiene su contrato de trabajo, firmado por una de las grandes empresas del IBEX: Repsol, Sener, CAF, Indra. Acaba de aterrizar en Kuwait. Ahora, si puede, ocúpese usted mismo de esos detalles logísticos que incluso en un país de la Unión Europea resultan difíciles de resolver sin ayuda externa: alquilar un apartamento, buscar colegio para los niños, tramitar permidos de residencia, altas en el padrón, suministros de electricidad, agua y gas, gimnasios y clubes, iniciación en los usos culturales del país. Si no contratan los servicios de una agencia como la de Natalia, Relocation Q8, y deciden lanzarse a la aventura por sí mismos, tal vez lo consigan, pero el tiempo que van a perder en ello valdrá diez veces más que los honorarios del experto.

El acomodo local de profesionales procedentes de países occidentales es una actividad que prospera en Kuwait y Emiratos. No solo por la industria del petróleo, sino como resultado de los ambiciosos proyectos urbanísticos de las monarquías del Golfo y, últimamente, también los preparativos para la Exposición Universal de 2020 en Dubai. El desarrollo económico de estos minúsculos -Kuwait no es mayor que la provincia de Zaragoza- pero opulentos países atrae a todo tipo de mano de obra, tanto no especializada (hindúes y filipinos para la construcción y el servicio doméstico) como de alto nivel: ingenieros, arquitectos, profesores de idiomas, médicos, pilotos, deportistas de élite, etc.). Y esta tendencia se mantendrá en auge todavía durante algunos años más.

No es fácil trabajar en la resolución de los problemas logísticos, administrativos y culturales que plantea la reacomodación de expatriados. Se necesita un amplio conocimiento de las costumbres locales, una red de contactos bien desarrollada, un profundo conocimiento de la cultura y los usos locales y el talento empresarial y el don de gentes necesarios para gestionar todas esas competencias de un modo eficaz. Y para esto es necesario haber vivido muchos años en las regiones de destino. Natalia Martínez López de Guereñu llegó a Kuwait en 2011, después de un extenso periplo que le llevó desde su Getxo natal, en las proximidades de Bilbao, hasta el Oriente Medio tras un rodeo por tierras de Chile, donde conoció a su marido y padre de sus tres hijos.

Con su franqueza habitual y un sentido del humor casero y genuinamente bilbaíno, ella misma narra la travesía de su vida:  “Al terminar la diplomatura, que me costó 3 años y medio, porque a la vez de estudiar trabajaba por las mañanas en Rank Xerox, me matriculé para terminar la licenciatura (en Empresariales), que dejé para irme a vivir a Chile con el que sería mi marido. Me arrepiento, no del marido, pero sí de no haber terminado la carrera”.

4 thoughts on “Mujeres que triunfan en tierra de jeques

  1. Muy bien definido un trabajo tan desconocido como necesario. Hay que tener unas destrezas sociales y profesionales que muy pocos poseen y que Natalia Martínez López de Guereñu derrocha. La conocí en Kuwait, donde llegamos casi a la vez y donde pude ser testigo de la tremenda empatía, flexibilidad, capacidad de trabajo y de adaptación que ha sabido aplicar a su negocio. Una gran profesional, sin duda, en un entorno no siempre fácil. Enhorabuena.

  2. Yo también he tenido la suerte de conocer a Natalia, a quien presté mis servicios profesionales de la mano de Patxi, un gran profesional y compañero a quien conozco desde hace años. Hablé con Natalia sobre trabajo, nuestras familias, nuestra experiencia profesional y vital (¡incluso fuimos al mismo colegio!) y, tal y como Patxi refleja en su artículo, conocí a una mujer positiva, fuerte, inteligente y amable. ¡Todo un pack de virtudes!

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