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Mikrobiomik: la startup más innovadora

Mikrobiomik

Mikrobiomik es el mejor ejemplo de que Bilbao y alrededores aun respira después de la crisis del Coronavirus. No solo eso; además sigue siendo una cantera de talento tan prometedora como por desgracia poco explotada. En una época en la que se habla tanto de startups, innovación y emprendimiento, sorprende encontrar un proyecto que rompe no solamente los moldes, sino también el espectro habitual de perspectivas tecnológicas y económicas de una empresa. Normalmente los proyectos empresariales nuevos se basan en una idea simple, que implica la existencia -o la creación a partir de la nada- de un mercado para su producto o su servicio. Si concurren una serie de circunstancias favorables, como financiación, una buena política de marketing o, simplemente, suerte, se produce el pelotazo y, voilà, ya tenemos otro unicornio recién nacido. Ahí tienen el caso de BioNTech. Los cónyuges Uğur Şahin y Özlem Türeci pusieron una hebra de ARN mensajero en una ampolla de suero para vacunas y no solo revolucionaron la industria farmacéutica. También hicieron surgir de la nada una fortuna de miles de millones de euros mediante la colaboración con Pfizer. Eso es lo que persigue todo inversor que se precie. Y quien no lo vea de esta manera, o es un hipócrita o no llega lejos en los competidos y poco convencionales mercados del capital riesgo.

Sin embargo, el caso de Mikrobiomik es diferente, ya que el proyecto empresarial emprendido por Juan Basterra, médico y antiguo ejecutivo de FAES Farma, se basa en una de esas ideas que no implican una utilidad específica y muy definida como las vacunas del Coronavirus, sino una proyección en múltiples campos. Controlar la flora intestinal no solo supone la posibilidad de mejorar la salud humana y desarrollar nuevos medicamentos para gran número de enfermedades. También puede ser el punto de partida para la creación de nuevas tecnologías de análisis, métodos de control de salubridad, desarrollo de materiales, instrumentos y dispositivos médicos de todo tipo. Por no hablar del estímulo que supone de cara a la colaboración con facultades de medicina, laboratorios, autoridades sanitarias y hospitales en el naciente mercado de las tecnologías biomédicas. Si Euskadi aspira a destacar en biociencias, debería hacer más caso a este tipo de señales.

El primer contacto con Mikrobiomik pone a prueba no solo la capacidad del analista económico, sino también su propia madurez como persona adulta y con sentido comun. Cuando se menciona el campo de trabajo de la empresa -obtención de elementos de interés biomédico a partir de los deshechos de la digestión humana- hay que tener un mínimo de perspicacia, sólidos conocimientos científicos y una seriedad profesional a prueba de bomba para percatarse de que no nos encontramos frente a una extravagancia más del mercado de las ideas innovadoras, sino ante un campo de enorme interés todavía inexplorado y con posibilidades prácticamente ilimitadas. Digo esto porque a veces resulta irritante la superficialidad con la que cierto periodismo de masas sensacionalista y poco cultivado se aproxima a una temática que, en el fondo, forma parte de nuestras vidas, hasta el punto de que, faltando condiciones de funcionamiento adecuadas, es imposible la misma continuación de la existencia. Pregúntenle a su médico de cabecera y averiguarán que no miento.

Sin exagerar un ápice, me atrevo a decir que Mikrobiomik es la empresa más innovadora y con mayores posibilidades que hasta la fecha ha brotado del ecosistema emprendendor de Bizkaia, al menos en el sector de las tecnologías biomédicas. Hay dos factores que condicionan la futura evolución de esta starup, convirtiéndola en una aventura empresarial apasionante. Uno de ellos es, por supuesto, el cuello de botella de la financiación. En el apartado del cash flow, algo decisivo para cualquier startup, Mikrobiomik necesitará compensar a través de un flujo de caja de financiación generosamente excedentario los flujos negativos de las operaciones empresariales y la inversión. Traducido al cristiano: si la empresa no consigue varios millones de euros para crecer y consolidar su actividad durante algún tiempo, entonces olvídate.

El otro factor viene dado por la misma naturaleza, un tanto bizarra, de la idea en la que se basa el desarrollo del proyecto empresarial. Pero esto no es necesariamente un hándicap. Muy al contrario: saber que existe una empresa innovadora trabajando en un campo tan peculiar como el análisis del metabolismo humano en la etapa final de su tracto de procesamiento, es algo que inevitablemente llama la atención. Y precisamente por esto, cualquier director de marketing no encontrará ninguna dificultad para mantenerse siempre en candelero ante capitalistas de riesgo, inversores institucionales y departamentos de prensa. Merece la pena estar a la expectativa de lo que sucede a lo largo de los próximos meses con una empresa como Mikrobiomik.

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