¿Cuál es la Historia en Bilbao?

Reinvención de una ciudad en declive

Escasa proyección de Techstars Startup Week Biscay 2021

Techstars Startup Week Biskay 2021

Si no habéis oido hablar de este evento, no os preocupéis. En realidad, nadie se ha perdido gran cosa, o al menos nada que no pueda verse en un webinar o un video de Youtube. La falta de relevancia del mayor certamen vasco de la Economía Joven y las empresas de alta tecnología no se debe a una deficiente campaña publicitaria ni al desinterés de los medios. Las causas de la apatía deben buscarse en los fallos estructurales de la política vasca en el ámbito de la innovación y la Economía Digital. El tema es serio porque no solo afecta al futuro industrial de Bilbao. También compromete la imagen de una autoridad foral que se ha comprometido a hacer de Bilbao una urbe relevante en el mapamundi de las startups, y que hace visible este compromiso -sin demasiado éxito hasta el momento- en un proyecto de renovación urbanística tan destacado como Torre Bizkaia, en pleno centro de la Noble Villa.

¿Por qué Bilbao no se convierte de la noche a la mañana en un hormiguero de startups y en un polo de atracción de talento? ¿Acaso hemos dejado de ser esa ciudad de los chistes exagerados? Una cosa está fuera de duda, y es que nuestra autoridad pública a todos los niveles -local, foral, Gobierno Vasco- desconocen profundamente tanto la esencia como el funcionamiento de las startups. Este desconocimiento se refleja en el defectuoso sistema de ayudas económicas a emprendedores. En vez de aportaciones directas de capital, lo que se prima es el recurso a consultoras externas para el desarrollo de capacidades de producto, marketing y gestión que, como todo el mundo sabe, integran el core (núcleo) no solo de las startups sino de empresas de cualquier tipo.

Esto ha dado origen al aberrante fenómeno de que en nuestro ecosistema emprendedor local proliferen las consultoras tecnológicas sobre las propuestas concretas de innovación disruptiva. Lo cual supone algo parecido a comenzar la construcción del granero por el tejado. En una startup, lo que los inversores (bancos, fondos, business angels) buscan es un equipo INTERNO con capacidades de desarrollo, marketing y gestión. Si tienes eso, no solo puedes sacar adelante una startup, sino también la siguiente, en caso de que la actual fracase. Y si subcontratas el core, desvirtúas todo el proceso. Para eso, lo mismo te da poner una empresa de trabajo temporal. Lo que la actual política de ayudas consigue es expulsar a las startups con posibilidades, obligándolas a trasladarse a Barcelona o Madrid.

Por detrás de esta forma tan convencional de hacer las cosas se halla el peso de la mentalidad tradicional vasca y de una industria afectada por los procesos schumpeterianos de declive y destrucción creativa típicos de nuestro tiempo. Se opta por concentrar todo el esfuerzo en atraer el talento a sectores establecidos como la Máquina Herramienta, los proveedores del automóvil, la banca o la administración pública. De aquí la preferencia por lo incremental sobre lo disruptivo y por los cursillos de nóminas y pago del IVA sobre la libertad emprendedora y ese sí es no es de friquismo que requiere el desarrollo de la economía digital.

¿Futuras ediciones Techstars? ¿Declaraciones grandilocuentes del Diputado General sobre Bilbao como el San Mamés de la economía digital? ¿Excursiones de intercambio a Israel? En el fondo, da igual lo que se haga para promocionar el emprendimiento, mientras no cambie la pauta de base. Y esta es que, nos guste o no, que Bilbao, y por extensión el País Vasco, no resultan para nada interesantes en el ecosistema internacional de las startups.

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