¿Cuál es la Historia?

Epica y Decadencia de los Mercados Financieros

Sánchez nadando en cash como el Tío Gilito

Sánchez-Gilito

Desde que comenzó la pandemia del Covid-19, todas las esperanzas de una recuperación económica y una vuelta a la «normalidad» parecen descansar en ese absurdo programa de reparto de ayudas europeas que destinaría al menos un importe de 70.000 millones a fondo perdido -la otra mitad las aporta el gobierno español- para paliar las consecuencias de la crisis. Toda la nación se agarra a este salvavidas, desde el ejecutivo de Pedro Sánchez hasta el último policía de balcón. La lluvia de dinero salvando a España: este parece ser el dogma. Que las cosas estén así no solo revela el principal riesgo para la gobernabilidad e incluso la misma supervivencia del Estado de Partidos. ¿Qué pasará si los fondos se retrasan o son cancelados?. Una evidencia más del bajísimo nivel de cultura financiera del país.

Para empezar, esos 140.000 millones no son reales. Se trata de dinero fiat, creado por decreto de Bruselas. En otras palabras, anotaciones en cuenta, y en su sentido más físico, tan solo números que un burócrata del Banco Central Europeo teclea ante la pantalla de su ordenador. El mecanismo es harto simple: el BCE da permiso a los bancos centrales de cada país para descontar una cantidad determinada de bonos emitidos por el gobierno respectivo. El gobierno emite los bonos. Después los lleva al Banco de España. El Banco de España los compra y como contrapartida, abre un depósito a nombre del Estado por el importe nominal de los bonos. Y en este depósito, finalmente, el Estado domicilia sus pagos (nóminas de funcionarios, inversiones en infraestructura, cheques bebé, paguitas de Pablo Iglesias a sus fieles, etc.). Así de simple.

Mientras no haya inflación, el truco funciona a las mil maravillas. Pero a largo plazo las consecuencias para el tejido económico y empresarial de cualquier país son desastrosas: crecimiento incontrolado de la deuda, empresas zombificadas, disminución progresiva de los salarios reales, pérdida de productividad y un retraso de reformas necesarias para responder a los retos del envejecimiento demográfico y la digitalización.

La lluvia de millones, con la imagen de Pedro Sánchez nadando en monedas y billetes como el Tío Gilito en su búnker, mientras las masas de votantes incultos aplauden, no lleva a ningún lado. Como advertencia tenemos el ejemplo de Japón, donde esta política de tipos de interés cero y expansión monetaria ilimitada lleva practicándose desde el año 1991 sin ningún resultado positivo. Y hablamos del Japón, un pueblo modélico en cuanto a civismo y responsabilidad. Con que en España ni te cuento.

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