¿Cuál es la Historia en Bilbao?

Reinvención de una ciudad en declive

Aitor Esteban – Recaudar o hundirse, esa es la cuestión

Aitor Esteban

Del mayor interés la entrevista realizada el martes pasado por la periodista Esther Esteban en «El Economista» al líder del Grupo Vasco en el Congreso de los Diputados. En las respuestas de Aitor Esteban a una batería de preguntas serias y centradas en el tema económico y laboral tenemos un resumen perfecto de la posición vasca en Madrid. El cuadro general nos revela un interés por lograr no tanto ventajas políticas como claridad en determinados temas que justifiquen el apoyo del PNV al Gobierno hasta la extinción de la legislatura. Concretamente la Reforma Laboral, la energía, la reforma del sistema de pensiones y otros ámbitos en los que las propuestas de Pedro Sánchez y el trabajo de sus ministeriales no están bien definidas.

Podemos pasar por alto estas diferencias -por lo demás muy trabajadas ya en los medios- para fijarnos en algunos detalles que revelan los auténticos temores de la clase política vasca. En cierto momento, al ser preguntado por su opinión acerca de los comentarios de Urkullu sobre el «dumping» fiscal de Madrid, la respuesta de Aitor Esteban da que pensar. Literalmente: «a lo mejor el Lehendakari se metió en un jardín». Efectivamente, eso es lo que Urkullu hizo. Su falta de perspectiva le llevó a suponer que, puesto que los vascos son modelo inigualable de gestión y lo hacen todo bien, la Comunidad de Madrid tendría que hacer lo mismo que ellos. O sea, subir impuestos en vez de bajarlos.

Que esto no es así, salta a la vista. Aitor Esteban reconoce que Madrid funciona como una gigantesca aspiradora de inversiones internacionales, generando un dinamismo que proporciona margen para acelerar la máquina todavía más bajando impuestos. Y puesto que eso es perfectamente legal, porque se dispone de la capacidad estatutaria para ello, y además es bueno para toda España, Euskadi incluida, entonces nada que objetar.

Las implicaciones de esta lectura vienen resumidas en otra de las sentencias lapidarias de Aitor: «Nuestra autonomía no tiene capacidad para bajar impuestos. SI NO RECAUDAMOS, NOS HUNDIMOS». ¿Dónde se podría hallar un reconocimiento más explícito de la complicada situación económica del País Vasco, cuya base industrial se ha visto erosionada de un modo irreversible desde la crisis de Lehman Brothers en el año 2008? Aunque Euskadi sigue disfrutando de una cierta fama como emporio industrial, lo cierto es que las cosas no volverán a ser lo que un día fueron.

El panorama es el que es: un escenario de declive económico gestionado por una administración pública intervencionista y sobredimensionada. Todo lo demás, incluyendo las batallitas con el PP y Vox, son algo que puede tener sentido para la imaginación histórica de Aitor Esteban. Pero la realidad socioeconómica de fondo es la que pesa. Y no pinta nada bien.

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