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Geopolítica: quién gana y quién pierde en Afganistán

Afganistán

En un interesante artículo de opinión publicado hace pocos días en El Mundo («Los efectos de la victoria talibán«, 18 de agosto de 2021), Florentino Portero, profesor de Historia de la Universidad Francisco de Vitoria, advierte sobre las consecuencias que puede tener la quiebra del concepto liberal de Occidente como resultado de la actual crisis afgana. Una guerra, miles de muertos, veinte años tirados a la basura en el intento fracasado por defender una causa que hoy se da por liquidada con un cinismo flemático digno del propio Maquiavelo -véanse las declaraciones de Joe Biden o José Borrell-. Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN han quedado a los ojos del mundo como lo que realmente son: una bola de hipócritas que se sirven de su fanfarria por la defensa de los derechos humanos para los mismos fines que todos, la persecución de burdos intereses económicos y otros objetivos de Realpolitik. Por otra parte, la rapidez con la que se suceden los acontecimientos y la calma con que se asiste a ellos desde las principales cancillerías diplomáticas, sugieren que todo esto ya estaba previamente convenido con los talibanes.

La publicística occidental se mueve en una clave explícita: derrota de las potencias ocupantes, triunfo arrollador de los talibanes y victoria geoestratégica de Rusia y China. Los acentos dramáticos de este relato han hecho caer las bolsas de todo el mundo y provocan angustia en todos los círculos de opinión, sobre todo conservadores. Pero no deberíamos dejarnos arrastrar por la emocionalidad. ¿Es tan grave la situación como la pintan? ¿Se volverá sin más a la situación de hace 20 años, previa a la llegada de las tropas de EEUU en el contexto de la guerra contra el terror desencadenada por el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York? ¿Extraerán las potencias emergentes (China, Rusia, India) un provecho tan claro como los perjuicios que supuesta e inevitablemente va a sufrir el modelo político liberal de Occidente?

Considerándolo desde la perspectiva de situaciones históricas similares, la situación no se presenta tan clara. El primer ejemplo que se nos viene a la memoria es, cómo no, la derrota norteamericana en la Guerra de Vietnam. De ahí no se derivó la decadencia del imperio yanqui ni un avance imparable de las armas soviéticas en todo el mundo. Más bien lo contrario. Del mismo modo que con la popular saga de ciencia ficción «Star Wars» Hollywood hizo su ejercicio de conciencia antiimperialista, esperamos con expectación al modo en que, durante los próximos años, la industria cinematográfica se lanzará a producir películas que sublimen, mitifiquen, disculpen y resignifiquen el bizarro período de la política norteamericana entre 2001 y 2021. Las industrias culturales de Estados Unidos tienen capacidad más que suficiente para reparar las consecuencias morales de la debacle. Para el año 2041, lo más probable es que todos sigan comiendo hamburguesas y viendo partidos de la NBA. También los chinos y los rusos.

Hablando precisamente de China y Rusia, a quienes se atribuye una victoria estratégica y moral -aparte de no poco regocijo por el descrédito del modelo político liberal-, el desenlace de la crisis afgana resulta bastante más complejo de lo que pensamos. Que haya habido un avance económico es algo que está por ver. Puede que China tenga en la explotación de los recursos y las ventajas geográficas del país más suerte de la que tuvieron los occidentales. En cualquier caso, en todo balance hay un activo y un pasivo. Un triunfo geopolítico conlleva no solo ventajas, sino también responsabilidades y riesgos. Tras la retirada de las fuerzas ocupantes, la región china poblada por la etnia Uigur, de religión musulmana, queda expuesta directamente a los influjos del radicalismo islámico con orígenes en Pakistán y Afganistán. Lo propio se puede decir de Rusia, que además de extensos territorios musulmanes en su flanco sur, sufre un grave problema social por el tráfico de opiáceos procedentes de las zonas controladas por los talibanes.

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