¿Cuál es la Historia?

Bilbao después del Coronavirus

Las historias importan

En todo proyecto de emprendimiento la historia es un elemento clave. Sirve como testimonio notarial de la peripecia humana. Los seres humanos fueron creados para narrar su propia aventura. Y también la del mundo natural, el universo e incluso cuentos que no son más que el producto de su imaginación, pero suenan bien y gusta escuchar, antiguamente en las tardes frías de invierno, hoy en un muro de Facebook. Desde que se inventó la escritura, el arte narrativo es la columna vertebral de la cultura. Podemos explicar los hechos, sus causas y las fuerzas que los determinan. Pero si no lo articulamos en forma de relato, no tardaremos en ori ronquidos desde el patio de butacas.

En este sitio las historias no siempre siguen el esquema convencional (planteamiento, nudo, desenlace). El autor ha decidido mojarse tomándose algunas libertades. Aquí el espectador hallará cuadros del momento, pintados a toda prisa y sin un enmarcado en condiciones. Levantando el papel por una esquina se puede ver lo que hay bajo la línea de flotación. También se conocerán situaciones, hechos singulares, personajes interesantes, ideas curiosas. Es el lector quien decide sobre el éxito de este propósito mediante el tiempo que sea capaz de resistir frente a la pantalla del ordenador. En ese aspecto no exijo respeto. Acepto sin reservas el veredicto, sea cual sea.

Las buenas historias fascinan a los inversores; estimulan su imaginación y los animan a hacer con su dinero un castillo de naipes. Si la idea triunfa, la historia será parte de su leyenda. Y si fracasa, también. Nada más queda de la epopeya emprendedora: ni proyecto, ni prototipos, ni las largas noches de insomnio. El equipo se habrá dispersado en busca de otras ideas y de otras oportunidades. Lo único que queda es la historia. Y solamente por esto, las historias importan.