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La hostelería resiste en Bilbao: Bar El Tilo

Bar El Tilo

Un establecimiento que no podía dejar de sumarse a este esfuerzo de la hostelería local por mantener al menos un mínimo de presencia de cara al público durante el cierre gubernativo es El Tilo, en pleno Arenal de Bilbao. No hace falta ni explicar por qué. Todos conocemos la historia de este legendario café, ligado a la familia Zamacona, a la música clásica -de la que fueron tan devotos los miembros de la familia fundadora- y el arte. El Tilo alberga un tesoro de incalculable valor: los primeros frescos murales pintados por al artista vasco Juan de Aranoa a comienzos del siglo pasado. Esto hace que el local, pese a su reducido tamaño y su carácter de microempresa familiar, adquiera una significación similar a la de muchos establecimientos grandes.

Tanto el nombre como la arquitectura de interior -y por supuesto las pinturas de Aranoa- han sido conservados y legados a una nueva generación de hosteleros merced al esfuerzo de los actuales dueños y continuadores del negocio, Natalia del Rey y el empresario belga Alain Liesse, al que vemos haciendo el signo de la victoria. La oferta gastronómica se ha renovado por completo en clave repostera, gracias al género de la marca Mami Lou: pastelería belga artesanal inspirada en las recetas de Ludovika, abuela de Alain. Por encima de una mesa que bloquea la entrada, el propietario del negocio, al igual que muchos otros hosteleros de Bilbao en estos días, atiende directamente a la clientela sirviendo cafés y comida para llevar.

Muchos se preguntan de dónde viene el nombre de «El Tilo». Conviene explicarlo, no solo porque el árbol que sirvió de pretexto -el gran tilo de El Arenal- ya no existe, sino porque bajo aquel tótem se congregaron los intelectuales y artistas influyentes de un Bilbao que en aquellos tiempos era más que hoy, en todos los órdenes: Unamuno, Trueba, Ramiro de Maeztu, Ortega y Gasset, Zuloaga…

Los frescos de Aranoa aun existen, al fondo del local. Visitarlos resulta imposible en la actualidad por la prohibición de acceso público a bares y cafeterías. Pero ahí siguen, tal y como vieron la luz hace un siglo: escenas de estilo romántico con personajes de la vida social y popular, además del célebre tilo. Algo de ellas, aunque no mucho, se puede ver en la imagen, gracias a un realce de luminosidad que he aplicado yo mismo con el software de retoque fotográfico GIMP.

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