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Coronavirus: el falso dilema entre la salud y la economía

Coronavirus

Se ha querido arreglar por medios «políticos» un problema sanitario. El resultado ha sido el caos. Existe un falso dilema que se utiliza masivamente tanto para distraer a la opinión pública como para justificar la incompetencia de gobernantes e instituciones públicas: la idea equivocada de que es preciso decidir entre la salud y la economía. En realidad, este tipo de planteamientos tan solo refleja las contradicciones en las que el actual ejecutivo socialcomunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se vió atrapado al comienzo de la pandemia, y que ha hecho que la gestión del #coronavirus se convirtiese en el desastre que es. Para empezar, el dilema economía-salud no existe porque quienes toman las decisiones son los políticos, no los empresarios.

Fue el Gobierno de la Nación quien decretó el confinamiento, cerró los bares, prohibió el tráfico por carretera y mandó poner a un policía en cada esquina. Al principio se resistió a hacerlo por no parar la economía. Luego lo hizo y la economía se paró. Ahora que la pandemia retrocede, el Gobierno duda si en caso de un repunte del virus sería posible ordenar una nueva cuarentena, sin riesgo de que se produzca un estallido social. Y por este motivo, seguramente no lo hará.

Si el Gobierno decidió hacer política para resolver una situación médico-sanitaria, es por una razón muy simple: porque política -o mejor dicho, politiqueo- es lo único que sabe hacer. Y para el que tiene un martillo, todos los problemas parecen clavos. Como resultado de este enfoque unidimensional, no hubo una gestión profesional de la crisis, la economía española se ha hundido y en todos los hospitales los sanitarios quedaron abandonados a sus propios y escasos recursos, sin otro apoyo que esas patéticas sesiones de aplausos perpetradas por balconazis a las 8 de la tarde. Los sanitarios fueron prisioneros de un sistema que funcionaba con la inercia de tiempos normales, basado en la respuesta mecánica a entradas puntuales por la puerta de urgencias.

Prueba a favor de lo que sostengo es que aquellos países que como Taiwan, Corea del Sur, Alemania y Suecia, optaron por un enfoque más técnico y profesional, basado en el despliegue de medidas sanitarias sin imponer un confinamiento total, han alcanzado mejores resultados en cuanto a contagios y muertes. O por lo menos, no han quedado peor que aquellos otros en los que el gobierno se dejó atrapar por el falso dilema entre la salud o la economía.

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