¿Cuál es la Historia?

Crónicas Emprendedoras del Nuevo Bilbao

Iñaki Williams vale 100 millones de euros

Iñaki Williams

He estado hojeando las cuentas del Athletic de Bilbao correspondientes a su último ejercicio del 2019, que para información de todo aquel que se interese por ellas se hallan expuestas mediante un enlace en la página web del Club. Me sorprendió agradablemente comprobar que, frente a lo que en ocasiones una opinión pública tan extendida como mal informada da por supuesto, el Athletic goza de una situación financiera saneada. La profesionalidad de sus contables y auditores, unida a la norma de transparencia establecida por la dirección, hace que hasta el menos entendido en números pueda darse cuenta de que las cosas pintan como Dios manda, desde luego mejor que en otros clubs con mayor proyección. Al menos en el aspecto económico, bajo la presidencia de Aitor Elizegi, no hay nubes empañando el horizonte.

Curioso como es uno, sobre todo en cosas de números, se me ocurrió coger una hoja de papel, un boli y mi calculadora financiera para hacer algunos cálculos malévolos. ¿Qué le sucedería a las cuentas anuales del Athletic de Bilbao si en los ejercicios 2019 y 2018 -que en el último informe auditado figuran en doble columna para fines comparativos- quitamos las cantidades correspondientes a los traspasos de Aymeric Laporte (cedido al Manchester en 2018) y de Kepa Arrizabalaga (fichado por el Chelsea en 2019). Compruébenlo ustedes mismos: todo el edificio contable del Athletic se nos viene abajo, especialmente la cuenta de beneficios y pérdidas y el cuadro de flujos de efectivo. ¿Resultado? La ruina total.

Por lo general, el socio de a pie vive inmerso en un mundo de emociones, simbolismo, bravatas sentimentales, la liturgia habitual sobre los valores tradicionales del Club y la euforia del momento, cuando llega la hora de la verdad y el equipo se la juega en San Mamés o en estadio ajeno. Sin embargo, basta un examen crítico a los estados de contabilidad para darse cuenta de que el Athletic de Bilbao vive la misma crisis que el resto de los equipos europeos de nuestros días, grandes, medianos y pequeños: predominio apabullante de los ingresos televisivos y publicitarios sobre las aportaciones de socios, venta de entradas y otras actividades propias de los clubes; explosión de costes salariales y de fichajes, y, planeando sobre colores locales y estadios, el negro e implacable cóndor del endeudamiento como única salida.

En estas circunstancias, la venta de un jugador estrella supone a veces una opción inevitable para lograr que las cuentas cuadren. Con los 60 millones del traspaso de Laporte y los 80 del de Arrizabalaga se lograron cubrir, además de otros conceptos, las abultadas nóminas de los jugadores. No olvidemos que cada uno de ellos gana por término medio entre 3 y 4 millones al año. De no ser así, no tardarían en emigrar a clubes más pudientes. Una triste realidad: los equipos de tipo intermedio, como el Athletic de Bilbao, pasan de ser canteras locales, con sus valores y su tradición, a viveros para las grandes ligas.

Traspasar a un fuera de serie para obtener recursos no es una tentación, sino la única salida. Probablemente el próximo sea Iñaki Williams. En 2016, cuando el Borussia de Dortmund dio a conocer su interés por él, la ficha del jugador rojiblanco estaba tasada en 50 millones de euros. Pero de entonces acá la espiral inflacionaria del fútbol ha seguido su ascenso. Hoy no sería temerario suponer que, después de los récords consecutivos de Laporte y Arrizabalaga, por la misma progresión se podrían sacar de Williams en torno a los 90 o los 1

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