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Crónicas Emprendedoras

Muon Systems, S.L. en la Sociedad El Sitio de Bilbao: un encuentro intergeneracional

Conferencia de Carlos Díez, 16-05-2019

El pasado 16 de mayo de 2019 un joven físico cántabro llamado Carlos Díez explicó ante la Sociedad El Sitio de Bilbao los arcanos de una tecnología vanguardista basada en el empleo de partículas subatómicas en la industria. Carlos Díez ha trabajado en el C.E.R.N. y forma parte del reducido grupo de expertos que a nivel mundial trabajan en el exótico campo de los muones. Concretamente hablamos de unas partículas que resultan de la cascada de desintegración de los rayos cósmicos cuando entran en contacto con la atmósfera terrestre. Los muones son capaces de atravesar grandes espesores de materia, con la cual interaccionan en forma de cambios de trayectoria y efectos de concentración dependiendo de la estructura interna del objeto irradiado. Esto es precisamente lo que, a través de complejas técnicas de tomografía computerizada, permite utilizarlos como herramienta de medición en numerosos campos: siderurgia, ingeniería civil, construcción, minería, etc.

Muon Systems, S.L. es una startup fundada por Carlos Díez y otros dos físicos procedentes de la Universidad de Cantabria, Pablo Martínez y Pablo Gómez. El cometido de la empresa consiste en el desarrollo de sistemas prácticos para el empleo de tecnologías de detección muónica en la industria -incluyendo, como parte esencial de dicho propósito, la elaboración de un software tomográfico capaz de explotar el ingente caudal de datos generado por los sensores-. Apoyada por REPSOL, Sidenor y el programa Bizkaia Open Future_ de la Diputación Foral de Bizkaia, Muon Systems, S.L. se halla actualmente en fase de búsqueda de problemas concretos, dentro de gran número de sectores industriales, a los que aplicar la tecnología muónica.

El encuentro de Carlos Díez con la Sociedad El Sitio, un círculo histórico del pensamiento liberal de Bilbao con más de 140 años de existencia, resultó revelador en más de un sentido. Por un lado fue como volver a los orígenes. Hace un siglo, además de intelectuales como Miguel de Unamuno y políticos relevantes, incluso el Presidente de la Segunda República, acudían a El Sitio conferenciantes experto en campos que por aquel tiempo eran del todo vanguardistas, como la electricidad, el teléfono o la telegrafía sin hilos. Sin embargo, el hecho más sorprendente de esta conferencia sobre muones y tecnología punta fue la acogida del público. Apenas había jóvenes en el auditorio -lo cual no habla en favor de nuestro sistema educativo como herramienta para moldear el futuro de la sociedad-, pero sí unos cuantos jubilados de empresas que antaño fueron emblemáticas dentro del tejido industrial vasco. En el turno de debate que solemos abrir después de cada conferencia, estos veteranos, que habían estado escuchando a Carlos Díez con una atención inusual en este tipo de temas, asaetearon al gerente de Muon Systems S.L. con preguntas relativas detalles técnicos de gran especifidad: rodamientos de gran formato, codos de tubería, ventajas e inconvenientes con respecto a las sondas de ultrasonidos e incluso la posibilidad de descubrir yacimientos arqueológicos y cuevas rupestres.

El interés de las cuestiones planteadas, la precisión de las interpelaciones y el entusiasmo de los asistentes pusieron de manifiesto un aspecto inesperado de la intervención: la industria sigue viva. Hasta tal punto de que quienes trabajaron en ella hace años aun se interesan por problemas que entonces eran difíciles de resolver, y en los que hoy las nuevas tecnologías pueden desempeñar una función relevante y decisiva de cara a lograr mejoras de competitividad. Obsérvese que esta cuestión es de vital importancia para el futuro económico de nuestra sociedad y la supervivencia del Estado del Bienestar en el mundo globalizado del siglo XXI.

Asímismo se plantea otra interesante cuestión, esta vez de naturaleza pedagógica. De sobra conocido es el interés de la Tercera Edad por aprender. En la difícil tarea de motivar a unas nuevas generaciones echadas a perder por la vida fácil, el teléfono móvil y un sistema educativo incompetente, los mayores podrían tener un papel mucho más crucial del que imaginamos. De hecho ya contribuyen, con sus pensiones y su participación en el cuidado de menores, a sostener la economía de millones de familias. Quizá va siendo hora de que las políticas de emprendimiento sitúen en su punto de mira a los mayores. No para convertirlos en ejecutivos de empresa, sino en influencers de sus nietos. Habiendo comprobado el interés con el que son capaces de seguir una conferencia sobre posibles aplicaciones de la tecnología muónica al ámbito industrial, a mi no me cabe la menor duda.

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