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Crónicas Emprendedoras

Bilbao Startup City: el Plan B

Bilbao Startup City

Bilbao Startup City es una asociación sin ánimo de lucro cuyo objeto consiste en fomentar el desarrollo de un ecosistema independiente de Startups en la región económica industrial que rodea a la gran urbe del Cantábrico. Este paso era casi obligado no solamente por ser la consecuencia lógica de algunas ventajas locales, como la excelente ubicación geográfica de la ciudad, la existencia de Universidades y centros académicos con prestigiosas facultades de todos los ramos del conocimiento que se necesitan para constituir una empresa -Economía, Derecho, Ingeniería, Ciencias- y abundantes disponibilidades de capital y talento.  Además de los factores productivos, hay también en el plano de las mentalidades sociales y la cultura popular algunos hándicaps de los que convendría liberarse. En otras palabras, urge hacer algunos cambios en el ADN emprendedor vasco. De eso va el tema precisamente. Gorka Muñekas, Presidente de Bilbao Startup City, y Raúl Otaolea, VIcepresidente de la Asociación, se encargaron de ponerlo todo ello en contexto de esta nueva y exitosa edición de Techstars Startup Week 2019. Diego Soroa, de la Singularity University, se encargó de exponer los fundamentos de ese fenómeno de exponencialidad que da alas a la Nueva Economía, y que inevitablemente acaba pulverizando tanto los mercados de productos obsoletos como los lineales pronósticos de analistas conservadores.

Hasta la fecha, el espíritu empresarial de Bilbao se ha basado en fórmulas de éxito que han demostrado su eficacia, aunque no siempre su eficiencia (por favor, no dejen de consultar en cualquier diccionario online la diferencia entre ambos conceptos) durante más de un siglo: hiperespecialización industrial, buena organización administrativa de las plantas productivas, esquemas de gestión de tipo clásico, jerarquizados y bien protocolizados. En este planteamiento se han hecho los cambios necesarios para adaptarlo a los requisitos de flexibilidad de una industria reconvertida a pequeñas empresas y contratistas de grandes casas del automóvil y el sector de bienes de equipo ubicadas en Alemania y Francia. Pero más allá no se ha ido.

En otras palabras, Euskadi es un superviviente, todavía próspero y dinámico, de los ecosistemas clásicos de desarrollo industrial de finales del siglo XX. Teniendo en cuenta que este modelo se encuentra en crisis, por efecto de la globalización y el auge de industrias de proveedores tradicionales en Europa Oriental, Asia y Latinoamérica, cabe hacerse algunas preguntas acerca de su capacidad para seguir generando riqueza y prosperidad a medio plazo. Quizá consiga adaptarse a la Digitalización y las Nuevas Tecnologías, del mismo modo que se adaptó en el pasado al Just In Time y la fabricación flexible. Pero teniendo en cuenta la experiencia histórica de los procesos de innovación disruptiva, avalada por incontables ejemplos, ¿quién a estas alturas pone la mano en el fuego por ello?

Gorka Muñecas (d.) y Raúl Otaolea, al frente de Bilbao Startup City

El ADN emprendedor de Bilbao tiene que incorporar dos dimensiones nuevas: una, superar el criterio de la hiperespecialización industrial, si no para substituirlo, al menos para hacer hueco a la visión de una economía que funciona en los límites de la innovación permanente; y la otra, fomentar el espíritu emprendedor y la iniciativa individual en un pueblo demasiado acostumbrado a las vocaciones funcionariales y al liderazgo de las instituciones públicas -que son las que en este momento sostienen la práctica totalidad del ecosistema emprendedor en Euskadi-. Tareas nada fáciles por la inercia de un modelo de éxito que aun funciona. Y nada mal, por cierto. Pero en el horizonte, para quien quiera verlas, ya asoman las primeras nubes de tormenta. Actualmente en Estados de la Nueva Economía genera riqueza y empleo mientras los sectores tradicionales se estancan y suprimen puestos de trabajo mediante procesos de racionalización.

Bilbao Startup City propone un ecosistema de Startups como Plan B para la economía industrial de Euskadi. Lo podríamos comparar a una de esas opciones financieras que se contratan para asegurar una cartera de valores. Si en la bolsa las cosas van mal, los gestores del fondo pueden ejecutar su opción y compensar pérdidas. Y si van bien, no hay que hacer nada. Con la diferencia de que un ecosistema de Startups, aunque no llegue a funcionar como Plan B, puede generar considerables beneficios adicionales para la economía industrial clásica, en forma de innovaciones, talento directivo y especialistas en gran número de disciplinas nuevas. esta es la razón por la que casi todos los países del mundo fomentan el desarrollo de los ecosistemas emprendedores y las startups tecnológicas.

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