¿Cuál es la Historia?

Crónicas Emprendedoras

Sebastian Thrun y el futuro de la enseñanza

Universidad

La trayectoria curricular del personaje ofrece todos los componentes de una historia de éxito típica de la era digital: brillante ingeniero informático, que en 2005 ayuda a poner en marcha uno de los primeros coches autónomos (Volkswagen Touareg “Stanley”). Posteriormente trabaja como Directivo Adjunto en la célebre División X de Google, donde se desarrollaron las Google Glass, y es contratado como profesor titular de Computación Avanzada en la Universidad de Stanford. Un día se da cuenta de que una versión on line de su curso “Introducción a la Inteligencia Artificial”, en formato MOOC, es capaz de llegar a más gente que todos los alumnos que él mismo habría podido tener en Stanford durante toda una vida laboral. Entonces abandona el claustro, deja su trabajo en Google y funda Udacity, plataforma on line dedicada a impartir cursos de formato reducido sobre las capacidades más demandadas de la industria moderna: Machine Learning, Ciencia de Datos, Robótica e incluso la construcción de un coche autónomo.

La economía necesita nanogrados

Conocemos el lado convencional de la historia por lo que se cuenta en los medios impresos y las redes. Para botón de muestra, esta entrevista en el País. Lo que aun no se tiene tan claro son las implicaciones disruptivas que esta idea de los nanogrados -microcarreras libres de paja teórica y centradas en los contenidos y las competencias que interesan realmente- de Udacity y otras plataformas similares pueden tener para la economía y los sectores tradicionales de la enseñanza. El envejecimiento demográfico y la digitalización industrial están generando una escasez acuciante de perfiles profesionales (expertos en visión artificial, analistas de datos, técnicos de producción e incluso capacitaciones tradicionales como electricistas y fonatneros).

En España esta tendencia no resulta tan marcada a causa del conservadurismo social y la ya conocida esclerosis de nuestro sistema. Aquí los nanogrados de Udacity -que promete devolver el dinero en caso de no encontrar curro a los seis meses de la graducación- no sería el mejor modelo de negocio. Pero países como Alemania llevan años en situación de pleno empleo. Los engranajes de la Digitalización se recalientan. Aun con una buena provisión de licenciados españoles con buen ánimo para emigrar a Berlín, Stuttgart o los nuevos Estados Federados, la necesidad de capacitar al personal para tareas nuevas requiere unas estrategias formativas que ningún sistema de enseñanza convencional está en condiciones de aportar.

… pero la Universidad no los ve con buenos ojos

Más a largo plazo está la cuestión de la Universidad y unos sistemas educativos que fueron diseñados hace más de un siglo para atender las necesidades de una sociedad industrializada que ahora está en crisis. El paradigma de los nanogrados, y otros aun más radicales que la innovación de Sebastian Thrun está dejando escapar de la caja de Pandora, supone un claro desafío a esquemas que se han mantenido intactos desde la fundación de la primera Alma Mater en Bolonia a finales del siglo XI. Si con cinco años de carrera y otros tres de masters, posgrados y especializaciones lo único que se consigue es que para cuando llega la graduación los conocimientos adquiridos estén obsoletos y no sirvan para nada, imagínense el poder de persuasión que están destinados a adquirir unos minicursos que duran semanas, cuestan menos que una matrícula universitaria y al cabo de pocos meses sitúan al alumno en un puesto de trabajo que realmente tiene que ver con lo que se ha estado estudiando, resulta psicológicamente grato y, por si fuera poco, está bien pagado. Si nos ponemos a pensarlo, puede ser la pesadilla de cualquier Ministro de Educación español.

Sin embargo, una cosa no excluye a la otra

Lo irónico es que el propio Sebastian Thrun, informático brillante, genio empresarial y creador de un movimiento con potencial disruptivo para la enseñanza superior en todo el mundo, es un producto típico de la universidad europea. Posée un doctorado en Informática y Estadística por la Universidad de Bonn. De hecho, la mayor parte de los nanogrados de Udacity se imparten a licenciados universitarios. Además está por ver todo eso del declive del conocimiento teórico frente a unas habilidades competenciales aprendidas en el transcurso de pocas semanas. De manera que aun es pronto para predecir el final de los sistemas de enseñanza tradicionales, con sus aburridos claustros, sus cátedras polvorientas y su corporativismo medieval. Lo más probable es que durante los próximos años veamos un proceso complejo, basado en una confluencia de culturas académicas y curriculares. Si la Universidad no se duerme y se sube al carro a tiempo, también tendrá algo que decir.

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