¿Cuál es la Historia?

Crónicas Emprendedoras

Horatec – Industria 4.0 antes de Industria 4.0

¿Qué mejor ocasión para iniciar un sitio sobre historias de emprendedores que la presentación de un caso que conozco de primera mano por haber colaborado en el desarrollo de una de sus herramientas software -concretamente, la traducción al español de los interfaces de usuario-?

Palma de Mallorca, abril de 2015. La empresa alemana Horatec GmbH inaugura su primera representación en España. Asiste, entre otras personas, el empresario Wolfgang Thorwesten, gerente y fundador del negocio 19 años antes en su sede social de Hövelhof (Renania Norte – Westfalia). Thorwesten no es el primero a quien he oido decir que toda idea empresarial ha de venir acompañada de una historia interesante. La historia, según él, es como una navaja suiza utilizable para diversos fines: sobre todo para convencer a los inversores y proporcionar una unidad temática a la política de relaciones públicas de la empresa.

¿Y cuál es la historia de Horatec? Da comienzo a mediados de los años 90 del siglo pasado. En Alemania hay escasez de mano de obra especializada en los sectores de la carpintería y la ebanistería. En la época del despegue de Internet y la burbuja de las Puntocom, por lo visto todo lo que tiene que ver con el trabajo de la madera está considerado como algo poco “cool”. Esto afecta negativamente a diversos ramos de la economía, como la construcción, el sector inmobiliario y el interiorismo. ¿La solución? Conseguir que la planta automatizada de Horatec en Hövelhof se convierta en el taller de fabricación de todos los diseñadores de muebles del entorno.

Copyright: Foto Marco Richter / ww.mallorco.com

El proceso funciona de la manera siguiente: a través de un programa de diseño -Roomdesigner- desarrollado y difundido por Horatec, un vendedor de cocinas elabora su proyecto sobre la pantalla de un ordenador. El software corrige los fallos sobre la marcha e impide que las piezas de madera (puertas, cajones, anaqueles) interfieran al moverse. También avisa al usuario cuando elige bisagras inadecuadas para el componente, o cualquier accesorio de guarnición que sea incompatible con el uso correcto del elemento. Cuando el diseño del mueble es perfecto y los datos han sido validados, el archivo se transfiere por Internet a la factoría de Hövelhof. Allí las máquinas se ponen en funcionamiento de un modo totalmente automático: las sierras cortan las piezas, los apiladores las agrupan en palés, un dispositivo especial empaqueta el lote y coloca los flejes. Finalmente, el sistema de logística automatizada Systraplan lleva los bultos al muelle de embarque y los carga en camiones para ser enviados a su destino.

Anteriormente el interiorista tardaba tres meses en tener el prototipo de su proyecto. Con el sistema de Horatec, la cocina puede ser mostrada al cliente final en un plazo de solo dos semanas -correspondientes en su mayor parte a tiempos de transporte, logística y cola de pedidos en Hövelhof-. Las posibilidades de esta tecnología, que ya funcionaba a plena carga en 2005-2006, es decir, una década antes de que en Europa se comenzase a hablar de Smart Factories o de Industria 4.0, son ilimitadas: diseño de equipamientos para bloques de oficinas, hospitales, dependencias de la administración pública, instalaciones militares, etc… Por no hablar del suministro directo a cualquier cliente final que haya hecho un cursillo de formación en Roomdesigner y otras herramientas software de Horatec y quiera diseñar su propia cocina o los armarios empotrados de un dormitorio.

El experimento 4.0 de Horatec revela una interesante faceta de la industria digitalizada: su capacidad de enfrentarse a situaciones en las que la escasez de mano de obra no provocan temor a la destrucción de puestos de trabajo, sino todo lo contrario, dinamizar nuevamente un sector amenazado por la escasez de mano de obra especializada.

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